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viernes, 12 de enero de 2018

Elogio de la lentitud

“La lentitud nos permite ser más creativos en el trabajo,
tener más salud y poder conectarnos con el placer y los otros”

“Hoy todo el mundo sufre la ENFERMEDAD DEL TIEMPO:
la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y
debes pedalear cada vez más rápido”

Carl Honoré, El elogio de la lentitud





El doblaje es una actividad en la que parece que todo el tiempo estamos atrasados y que el material que estamos doblando se necesita siempre con urgencia. Pero estoy cansado de ver situaciones en las que todos corremos como desesperados y después por diferentes motivos el material queda dormido durante un tiempo hasta que se realiza la mezcla final.

Independientemente de los problemas organizativos que pueda tener cada empresa, es responsabilidad del director poner un coto a esa prisa permanente y designar un tiempo razonable para la concreción de un trabajo, ya sea para decidir cuantas jornadas de grabación le dedicamos al proyecto -dependiendo de la cantidad de actores involucrados- y cuanto tiempo a cada actor individualmente. 

Si nos enfocamos en esa unidad mínima que sería la citación de cada actor, además  tenemos que ver qué hacemos con ese tiempo.




Llegan a mis oídos los rumores de que en ciertos cursos de doblaje (es un tema para más adelante su proliferación desmedida y como conectan con una salida laboral) se toma como una virtud el arte de la adivinación a la hora de grabar.

Y no estoy hablando del horóscopo ni de poderes especiales, me refiero a la (mala) costumbre de grabar sin haber ensayado.
Aparentemente ven como una ventaja el hecho de saltarse la etapa de ensayar, y entonces lo que hacen -en función de lo que ven en el guión- es “tirarse a la pileta” para grabar lo que van leyendo sin siquiera primero ver el material en cuestión.

De esto se desprenden varios problemas o cosas que se me ocurren:

Es una práctica que puede llegar a dar resultados positivos cuando el actor ya conoce a un personaje que viene grabando hace tiempo y si lo que tiene que grabar son reacciones pequeñas como risas o gritos, incluso algún texto muy corto en donde el actor gana frescura al sorprenderse a medida que lo ve. Pero siempre es algo que llega con mucho entrenamiento, y que puede hacerlo gente con horas de vuelo y experiencia, DE NINGUNA MANERA puede ser un requisito para alguien que recién comienza.

Cuando un actor se inicia tiene que prestarle atención a muchísimas cosas y uno necesita ser paciente y explicar todo lo necesario. Un diálogo que no termina de entenderse, una situación confusa, una escena o progresión que no sabemos hacia adonde va o un clima determinado, son muchas de las cosas que requieren una o más visualizaciones para terminar de comprender.
Imagínense que para detectar el subtexto de una línea o incluso de una escena, no alcanza con una pasada.

En la dinámica de la sala además el ensayo es necesario para entender el ritmo, las pausas, la proyección, es decir todo lo referido a la técnica del doblaje que se relaciona íntimamente (y condiciona) la actuación. Tampoco podemos olvidar la contención emocional que puede necesitar un actor para sentirse cómodo y de esta manera mejorar su desempeño.

Con la práctica y la experiencia ambos tiempos se van mejorando. Tanto la comprensión de la escena como la cantidad de tomas necesarias se va optimizando y el tiempo total de grabación mejora.

El lado oscuro:

Lamentablemente es una actividad que permite que los involucrados en el proceso se limiten a “llenarle la boca a los monitos”. En el mejor de los casos la única preocupación que tienen es que no haya faltantes o que las cosas queden largas o cortas. 

Pero un doblaje que no se nota y cuyas interpretaciones no molestan va por otro lado. La premura permanente da como resultado doblajes donde si cerramos los ojos podemos escuchar que son lecturas a primera vista.

Desde el punto de vista práctico, para hacer algo así y realmente ganar tiempo, los guiones también tendrían que estar en condiciones como para confiar ciegamente y no cuestionarse nada, y eso es algo que MUY pocas veces sucede. 

Y de todo esto surge otro motivo por el cual no lo creo conveniente y es que como director, YO necesito del ensayo. Entre otras cosas esa visualización la uso para lo siguiente: ver quien habla, en que circunstancias, a quien, qué dice el guión, cómo se arma el diálogo, que pasa con la sincronía, la traducción, el lipsynch, etc. 

¿Como fue entonces que la velocidad se convirtió en una virtud frente a la actuación?

Si tenemos claro que lo que hace a un buen doblaje es una buena actuación, que la técnica es algo que puede aprenderse y que con la tecnología podemos hacer doblar a cualquiera (vean sino a los star talents) ¿por qué se pregona la velocidad como algo positivo?

En esta actividad hay mucha gente al frente de una sala, a la que no le interesa ni lo más mínimo el doblaje. Banco mucho aquellos que aunque no tengan formación o incluso con limitaciones, intentan hacer las cosas lo mejor posible. Durante mucho tiempo yo no tenía idea de lo que estaba haciendo y no me canso de repetir que aprendo constantemente, para lo cual obviamente cometo errores. Pero si hay algo que no tolero es a aquellos que ocupan un lugar de privilegio -uno que muchos quisieran ocupar-, que tienen el poder de dar e incidir directamente en el trabajo de otra gente pero que esto les importa poco y nada. El clásico “yo te lo grabo pero ni en pedo escucho doblaje”. Ni hablemos de lo mal que le hacen a la industria en gral. 


Para un director que lo único que le preocupa es sacarse el material de encima,  alguien que puede actuar pero que no domina la técnica es un incordio. Y una persona que “mete” la letra en su lugar sin importar que todo quede leído y sin interpretación es la panacea. De todo esto no me cuesta entender que la velocidad se haya convertido en una virtud.

Mi versión del asunto:

La mejor definición de cómo me gusta trabajar es la que una vez me dio el actor de doblaje Gustavo Dardes. El dice que la sala tiene que ser como un laboratorio y que ahí radica la esencia de este trabajo artesanal. Tienen que estar dadas la condiciones como para poder experimentar porque en todo caso se trata de una búsqueda, donde no hay una verdad absoluta. En ese espacio se tiene que poder probar, equivocarse, intentar, desarmar, analizar, debatir. Y eso -perdónenme adalides de la producción- son todas cosas que no pueden hacerse rápido.



Como es la primera entrada del año y este recién comienza, me gustaría despedirme con un deseo:  Espero que todos aquellos que viven del doblaje a desgano -porque la gente también tiene que comer, está claro – puedan encontrar trabajo en esa actividad que les genere la pasión que no encuentran acá. Puede ser grabando música, tocando, haciendo postproducción, actuando en cine o televisión o poniendo una verdulería. 
Es mi deseo también que al dejar esa vacante ocupen su lugar todos esos que quieren que esta labor sea cada vez mejor.

También me parece que va siendo hora de que los responsables de los castings piensen más en los productos y se convoque a los actores de acuerdo a su mérito, talento y experiencia -sin actuar solo por favoritismos y por su circulito de amigos- pero me parece que eso es tema para otra entrada.

Salud

Sebastián.









18 comentarios:

  1. Cuánta verdad, Sebas!
    Abrazo y muy buen año!!!!

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  2. Cuánta verdad, toda junta!! Conceptos que muchos no se atreven a reconocer, simplemente por ser "partícipes involucrados".

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  3. Verdades del tamaño de una catedral, ojalá hubiera mucha mas gente cómo vos en el mundo del doblaje, personalmente me formé y me sigo formando como actor de doblaje, buscando una oportunidad en algo que me apasiona tanto y creo que lo mejor para la industria del doblaje es eso personas apasionadas por el doblaje que es un arte tan hermoso.

    Saludos y gracias por tus enormes aportes!!

    Salvador Urra

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  4. Muchas gracias por este interesante articulo. El gráfico es muy acertado, didactico y claro al respecto. Me hizo reflexionar y volver a tenerle el respeto que se merece el tema del ensayo y cuan importante es si queremos dar una buena intepretación, y es verdad que a veces en la premura de grabar se lo pasa por alto. Muchas gracias nuevamente! SAludos. Juan Cruz Carrega

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  5. Muy buen artículo Sebastián! Saludos, Leo.

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  6. Muy bueno.Lo que está faltando en verdad, es una escuela de dirección de doblaje, que inculque éste tipo de apreciaciones sumamente acertadas, que volcaste en éste espacio de opinión.La responsabilidad primera de un director, debe ser la elección correcta de las voces. En más de una ocasión,en largos y series, se escuchan voces que nada tienen que ver con el actor que vemos en pantalla. ¿Cómo es la elección en ése caso..? ¿por amistad,por simpatía..? Cuando tamaña desprolijidad sale al aire, queda cuestionada la actividad.UN DOBLAJE HA TENIDO ÉXITO, CUANDO NO NOS HACE RUIDO AL VER EL PROGRAMA EN EL AIRE, CUANDO LA VOZ Y LA ACTUACIÓN SON TAN NATURALES, QUE NI SIQUIERA PENSAMOS QUE EL PERSONAJE HA SIDO DOBLADO, PORQUE SENTIMOS QUE ÉSA VOZ, PERTENECE A ÉSA PERSONA QUE VEMOS EN LA PANTALLA.

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